Adiós pañales (y la fiesta de la caca)

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En el “mundo” hay dos tipos de personas: las que envían fotos de cacas en el grupo familiar de whatsapp y las que las reciben. De cuál eres tu?

Siempre he pensado que yo esto no lo haría. Pero ahora que en casa vivimos los primeros pasos de la retirada del pañal siento unas ganas imparables de saltar de banda.

Aunque en la consulta veo cacas de todos los colores y no me parece un tema escatológico, se que para muchos sí lo es – y ya está bien que así sea-. Pero cuando tienes un pequeño en casa esa sensación desaparece, o se atenúa mucho. Y de repente estás hablando de “pipí de ángel” o de “caca de ángel”. Y mira, será un angelito pero el tufo que deja es monumental.

La cuestión es que en poco tiempo pasamos de cambiar pañales a “¿ya has tirado de la cadena?”, y por el camino pasan muchas cosas.

¿La que más me gusta? ¡La fiesta de la caca! Es una ceremonia en toda regla.

– Caca, caca, mira papá, caca!

– Y abuela, mira tu también.

Si nos descuidamos salen los vecinos a felicitarle por la caca o, mejor aún, ¡por el esfuerzo de haberlo probado! Aplaudiendo, tocando tambores y tirando serpentinas.

Y entonces hacemos una rúa y vamos toda la familia a tirar la primera caca en el váter. ¡Venga, vamos! ¡Patapam! Caca al suelo. No es broma, nos pasó el otro día en el comedor de casa. Y venga a reír (sobretodo el niño, ya te puedes imaginar), y a limpiar. Limpiarás el suelo, las sábanas, las fundas,… ¡un montón de ropa!

Pero finalmente dejarás de cargar paquetes de pañales.

Un camino lento y rápido a la vez. Lento lo tiene que ser por fuerza: como la resta de desarrollo psicomotor requiere su tiempo. No podemos esperar que el control de esfínteres suceda de un día por otro.

Rápido también lo es. Así lo comentan algunos padres perplejos de que hijo al despertarse ya vaya solito a hacer pipí. Una especie de añoranza de los tiempos pasado que cede rápidamente cuando te lo encuentras jugando con la escobilla del váter. ¡Ay, qué asco!

Pero, ¿cómo se llega hasta aquí?

Celebra su segundo aniversario

La mayoría de niños comienzan a poder controlar sus esfínteres entre los 2 y 3 años. Pero la edad no marca el inicio de la retirada, sino el desarrollo psicomotor. No es conveniente forzar el aprendizaje antes de tiempo.

Si es posible, evita que dejar los pañales coincida con otros cambios (inicio de la guardería, cambio de casa, nacimiento de un hermano…).

Ayúdale a conocer nuevas palabras

Ayúdale a conocer las palabras que necesitará para hablar sobre ese tema: caca, pipí, váter, orinal, vulva, pene (“pito”), culo,…

Explícaselo, muéstraselo y hazle preguntas: “Me parece que estás haciendo caca” “Mira, ésta es tu caca, ¡qué grande!” “¿Quieres hacer pipí”?”

Prepara el terreno

Permítele ver cómo usas tu el váter y el pipí marcha al tirar de la cadena. Para los peques de la casa las cosas son más normales si mamá o papá las ven normales.

Vístelo con ropa cómoda que se pueda bajar sólo.

Escoged un orinal (o adaptador para el váter) y decidid juntos donde ponerlo. Muy importante: debe poder apoyar los pies al suelo o encima de una superficie mientras hace caca.

Espera, los primeros cambios los hace el niño

Más o menor rápido pasareis 3 fases:

“Me he hecho pipí” No avisa o avisa cuando está mojado —> Continua con pañales. Prepara el terreno.

“Me estoy haciendo pipí/caca” No retiene. Interés por el váter —> Presenta el orinal y anímale a usarle si quiere

“Quiero hacer pipí/caca” Avisa —> Retira el pañal de día

Si el niño habla poco, fíjate en otros indicios para iniciar la retirada del pañal: no le gusta estar mojado, te avisa cuando quiere ser cambiado, cuando quiere hacer pipí se lleva las manos al pañal o cruza las piernas…

Pon ropa interior de día y pañales de noche

Inicia retirando el pañal de día y manteniéndolo en la siesta y el sueño nocturno.

Sin prisa, después de unas semanas, y especialmente si el niño se despierta con el pañal seco, continúa con la retirada del pañal en las horas de sueño.

Propón

Proponle sentarse a hacer pipí en el orinal cada 2 horas durante el día, aprovechando sentarse a los 15-30 minutos tras las comidas principales. ¡Es posible que entonces tenga ganas de hacer pipí!

Proponer implica no forzar. Acompáñalo. No conviene estar sentado en el orinal más de 10 minutos sin hacer nada. Si se levanta haces, no le hagas volver a sentarse.

Celebra la fiesta de la caca

¡Adiós, adiós caca! – Despedir la caca cuando se va por el váter es también una fiesta. Si eso le divierte le puede ayudar a seguir probando esa cosa nueva que se llama “orinal”.

Recuerda felicitarle por el esfuerzo de sentarse y probarlo, aunque no salga nada.

Di NO

No a imponer el control. No a las exigencias o a discutir por eso. No a mostrarle preocupación o obsesión por el tema. No a los castigos, cualquiera sea, culpar, avergonzar, regañar.

Surfea los obstáculos menores

Los escapes de día y noche, la ansiedad para sentarse al váter, regresiones transitorias coincidiendo con cambios en el entrono (típicamente el nacimiento de un hermano) son obstáculos menores que pueden aparecer durante el cambio.

Felicita las noches secas, muéstrate neutro con las mojadas. Anímale para que participe a limpiar sin hacerlo un castigo.

Consulta a la pediatra si…

hace cacas duras que ocasionan dolor

presenta pérdidas de caca líquida (encopresis)

continua teniendo pérdidas de orina pasados los 5 años de edad

necesita presionarse la barriga para hacer pipí

se queja de molestias al orinar

o cualquier cosa que te preocupe,

¡coméntalo en la consulta!

El camino es lento y rápido. Necesita tiempo y esfuerzo, como cuasi todas las cosas buenas. Y aún te tendrás que esforzar más si lo quieres hacer sin enviar ninguna foto en la que se vea o se intuya la caca o pipí de tu hijo. Yo en eso ya he fallado.

  

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